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Año
2001, en una hectárea, en la localidad de Ensenada, se encuentra
allí de pie, casi fantasmal, la única fábrica
artesanal de sombreros que queda en la Argentina, en sus instalaciones,
casi centenarias, supo albergar a cientos de obreros, quienes
allí dejaron su juventud, sus anhelos, y horas de vida.
Hoy apenas son una veintena, que siguen resisitiendo, quizás
ayudados por aquellas almas que por allí pasaron, que
desde quién sabe donde, empujan para que sigan resistiendo
y no pierdan lo único que les queda, " su dignidad "
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