
“Metele
con lo que estás haciendo y andá para la gobernación que Ruckauf
está reunido con Mestre (Ramón, ministro del Interior) para abordar
los objetivos del plan de Competitividad”. El mensaje, desde el
diario al móvil, fue breve. Pero lo suficientemente claro como para
comprender que no había demasiado tiempo entre la primera y la
segunda nota, esa a la que de todos modos llegaría.
Como si se
tratara de un acto instintivo, el reportero gráfico lamentó de
antemano el caos vehicular al que se expondría en pleno mediodía
platense. Y, como si se repitiera una secuencia ya vivida, intentó
explicarle a los uniformados que necesitaba pasar el cordón policial
-que habían levantado en 6 y 53- para cumplir con su trabajo.
De
inmediato, la charla con aquel suboficial de la bonaerense se vio
violentamente interrumpida: un hombre salió envuelto en llamas del
interior de su automóvil (un Renault Twingo) y el fotógrafo del
diario Hoy saltó del móvil para registrar ese dramático momento.
“Todo pasó muy rápido. Lo vi que venía corriendo y gritando para
el lado que estábamos nosotros... No tuve más que levantar la cámara
y bueno...” La Nikon digital disparó 25 fotos en 10 segundos. Y
cuando Javier Brusco la bajó ya había varias personas intentando
ayudar al ex senador Manuel de Arma.
“No sabía que era él. Pensé
que se había prendido fuego un auto y que el conductor no había
podido escapar a tiempo, pero nada más”. La foto -la que el propio
reportero seleccionó de aquella secuencia- se convertiría luego en
la más requerida de la jornada. Y en la más elogiada tanto por los
colegas de nuestro país como por los editores de las agencias
internacionales, que ayer la solicitaron para remitirla a los medios
gráficos de todo el mundo.
Es cierto que fue la casualidad la
que puso aquella tragedia en el camino de Brusco. Pero también lo es
el hecho de que éste viajaba con la máquina en la mano, “jamás en el
bolso o en el asiento de atrás”.
Extrovertido, algo terco y por
sobre todas las cosas insistente, Brusco se adapta perfectamente al
perfil que el común de los periodistas dice tener de la mayoría de
los fotógrafos. El hombre es amigo de las bromas, pero muy serio en
su trabajo.
Con 43 años de edad y 20 en la profesión ha pasado
buenas y malas. Y hasta hubo una época en la que colgó los guantes.
Fue hace ya algún tiempo, cuando se cansó de lo que estaba haciendo.
Por entonces era uno de los fotógrafos de la Presidencia de la
Nación, pero aquel ambiente había perdido una buena parte de su
magia y ya no lo seducía.
Comprendió entonces que su vida debía
estar ligada a los medios y fue sí como, allá por el ‘97, decidió
sumarse al plantel de Hoy.
El trabajo en la calle y su pasión
por reflejar la realidad le devolvieron -dice-“las ganas de vivir”.
Y esa misma realidad lo colocó una y otra vez frente a
circunstancias tan distintas, como la alegría de un gol en un
clásico o el dolor de una muerte en un accidente de tránsito.
“Fotos tengo muchas y todas tienen algo especial. Pero hay
algunas que recuerdo con particular nitidez como la de la
decapitada, la del cuerpo de Rodrigo (cuando lo retiraban de la
morgue) o las de las inundaciones en Punta Lara”, comenta e
interrumpe el diálogo para atender otra llamada de felicitación.
Esta vez desde un organismo oficial.
Con la “decapitada”, como
le dicen, registró el preciso momento en el que un perito forense
levantó de la cabellera la cabeza que, un par de días antes, había
sido seccionada del cuerpo de una mujer. Y las inundaciones muestran
el drama de numerosas personas que abandonaron sus viviendas con el
agua a la cintura.
Todas esas fotos fueron publicadas por este
medio y muchas de ellas están incluidas en la página
(www.geocities.com/fotobrusco) que este fotógrafo construyó como un
simple pasatiempo.
Ahora, seguramente, esta nueva obra ingresará
en algún concurso. Y quizás pueda darle a Brusco el premio
internacional que acarició con “Agresión”, una foto en la que se ve
a un niño que “por casualidad” -aclara- le pega una “patadita” al
Papa, que por entonces visitaba la Argentina.
No hacemos
otra cosa que reflejar la realidad
Por Javier Brusco
Reportero de Hoy
Sería de necios ocultar que fue la simple
casualidad la que me colocó frente a esa desgraciada situación que,
quizás porque es lo que hago todos los días, sólo atiné a registrar
con mi máquina. Fue la primera reacción que tuve, instintiva, podría
decirse, pero fue así. De inmediato se acercó un montón de gente y
las cosas ya habían cambiado. El hombre estaba en una camilla y el
Twingo seguía ahí, como en segundo plano.
Consideré oportuno
entonces tomarle algunas fotografías para mostrar cómo se había
quemado; pero cuando me acerqué descubrí que en su interior había
otro bidón con nafta y que podía estallar. Entonces me alejé,
reflexioné sobre todo lo que había vivido en un par de segundos y
luego de varios minutos alguien me dijo que era un ex legislador que
estaba reclamando algo...
Comprendí de inmediato que tuve la
suerte o la desgracia de estar en ese lugar. Y recordé que este
trabajo es así y que uno nunca sabe lo que puede llegar a encontrar.
Por eso siempre decimos que hay que salir con la misma
predisposición a hacer un bache que un policial. Un partido de
primera que uno de la liga, ya que la nota puede estar ahí, a la
vuelta de la esquina. En este oficio uno ve cosas terribles y hasta
siente la impotencia de no poder ayudar. Es más, muchas veces los
sentimientos se debaten entre la sensación de poder mostrar lo que
pasa y la amargura de ser testigos del dolor de quienes han sufrido
una situación desgraciada. Como, lamentablemente, ocurrió en este
caso que me tocó vivir a mí.
De Arma sobrevive gracias a un
respirador artificial
El ex senador Manuel de Arma, que el
martes último intentó quitarse la vida prendiéndose fuego frente a
la Gobernación, sobrevivía al cierre de la presente edición merced a
la asistencia respiratoria artificial que recibía en la Sala de
Terapia Intensiva del Pabellón de Quemados del Policlínico San
Martín.
El cuadro ya crítico del ex legislador se complicó
durante las últimas horas de anteayer, cuando sufrió un marcado
deterioro en la función respiratoria, lo que llevó a que se
descompensara. Los médicos que lo atienden acudieron a la
respiración asistida para mantenerlo vivo, pese a lo cual el último
parte indicó que su situación “es muy grave”.
Ricardo Maffei,
director asociado de ese hospital platense, informó que en las
últimas horas “se produjo un deterioro de la salud del paciente”, al
tiempo que advirtió que su situación “es compleja ya que al tener el
70 por ciento del cuerpo quemado, está expuesto a todo tipo de
infecciones”. No obstante, el facultativo comentó que De Arma, quien
padece problemas cardíacos, una insuficiencia renal y diabetes,
“está compensado, estable dentro de su gravedad y con una buena
frecuencia cardíaca”.
Se destacó además que en el caso de que De
Arma logre salir del duro trance que atraviesa, su recuperación será
muy lenta, debido a que tiene la mayor parte de su cuerpo expuesta a
cualquier tipo de agresión, y a que desarrolla una constante pérdida
de líquidos.
A pesar del cuadro crítico, anoche el paciente
seguía compensado.
El perfil del ex legislador
Son
muchas las anécdotas que demuestran que Manuel de Arma no fue un
legislador más. Siempre polémico, el dirigente de Merlo se
caracterizó en su paso por la Cámara alta bonaerense por dejar su
sello inconfundible en cada una de sus propuestas e intervenciones.
Protagonista de los hechos más controvertidos de que se tenga
memoria en la Legislatura provincial, De Arma mantenía en su
despacho de legislador un cuadro con su prontuario policial. Claro
que allí figuraban básicamente las fechas en las que había sido
detenido por participar de marchas o protestas.
Quienes lo
conocen y lo acompañaron durante su gestión, aseguran que ese cuadro
servía para mantener viva su militancia.
Cuando a fines de los
‘80 promediaba su gestión legislativa, De Arma comenzó a soñar con
unir
-ideológicamente- al PJ y a la UCR. Fue entonces cuando
abrió en Merlo un comité llamado Juan Perón, y una unidad básica
denominada Hipólito Yrigoyen.
Otra sorpresiva aparición del ex
senador radical se produjo cuando salió por todos los medios de
comunicación a denunciar que Mirtha Legrand cobraba a quienes
asistían a sus promocionados almuerzos televisivos. No menos
controvertidas fueron sus iniciativas para legalizar la prostitución
y el juego clandestino en la provincia.