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Edición del 12 de Abril de 2001 | La Plata, Buenos Aires - Argentina

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Javier Brusco, el autor de la foto que recorrió el mundo
“Metele con lo que estás haciendo y andá para la gobernación que Ruckauf está reunido con Mestre (Ramón, ministro del Interior) para abordar los objetivos del plan de Competitividad”. El mensaje, desde el diario al móvil, fue breve. Pero lo suficientemente claro como para comprender que no había demasiado tiempo entre la primera y la segunda nota, esa a la que de todos modos llegaría.
Como si se tratara de un acto instintivo, el reportero gráfico lamentó de antemano el caos vehicular al que se expondría en pleno mediodía platense. Y, como si se repitiera una secuencia ya vivida, intentó explicarle a los uniformados que necesitaba pasar el cordón policial -que habían levantado en 6 y 53- para cumplir con su trabajo.
De inmediato, la charla con aquel suboficial de la bonaerense se vio violentamente interrumpida: un hombre salió envuelto en llamas del interior de su automóvil (un Renault Twingo) y el fotógrafo del diario Hoy saltó del móvil para registrar ese dramático momento.
“Todo pasó muy rápido. Lo vi que venía corriendo y gritando para el lado que estábamos nosotros... No tuve más que levantar la cámara y bueno...” La Nikon digital disparó 25 fotos en 10 segundos. Y cuando Javier Brusco la bajó ya había varias personas intentando ayudar al ex senador Manuel de Arma.
“No sabía que era él. Pensé que se había prendido fuego un auto y que el conductor no había podido escapar a tiempo, pero nada más”. La foto -la que el propio reportero seleccionó de aquella secuencia- se convertiría luego en la más requerida de la jornada. Y en la más elogiada tanto por los colegas de nuestro país como por los editores de las agencias internacionales, que ayer la solicitaron para remitirla a los medios gráficos de todo el mundo.
Es cierto que fue la casualidad la que puso aquella tragedia en el camino de Brusco. Pero también lo es el hecho de que éste viajaba con la máquina en la mano, “jamás en el bolso o en el asiento de atrás”.
Extrovertido, algo terco y por sobre todas las cosas insistente, Brusco se adapta perfectamente al perfil que el común de los periodistas dice tener de la mayoría de los fotógrafos. El hombre es amigo de las bromas, pero muy serio en su trabajo.
Con 43 años de edad y 20 en la profesión ha pasado buenas y malas. Y hasta hubo una época en la que colgó los guantes. Fue hace ya algún tiempo, cuando se cansó de lo que estaba haciendo. Por entonces era uno de los fotógrafos de la Presidencia de la Nación, pero aquel ambiente había perdido una buena parte de su magia y ya no lo seducía.
Comprendió entonces que su vida debía estar ligada a los medios y fue sí como, allá por el ‘97, decidió sumarse al plantel de Hoy.
El trabajo en la calle y su pasión por reflejar la realidad le devolvieron -dice-“las ganas de vivir”. Y esa misma realidad lo colocó una y otra vez frente a circunstancias tan distintas, como la alegría de un gol en un clásico o el dolor de una muerte en un accidente de tránsito.
“Fotos tengo muchas y todas tienen algo especial. Pero hay algunas que recuerdo con particular nitidez como la de la decapitada, la del cuerpo de Rodrigo (cuando lo retiraban de la morgue) o las de las inundaciones en Punta Lara”, comenta e interrumpe el diálogo para atender otra llamada de felicitación. Esta vez desde un organismo oficial.
Con la “decapitada”, como le dicen, registró el preciso momento en el que un perito forense levantó de la cabellera la cabeza que, un par de días antes, había sido seccionada del cuerpo de una mujer. Y las inundaciones muestran el drama de numerosas personas que abandonaron sus viviendas con el agua a la cintura.
Todas esas fotos fueron publicadas por este medio y muchas de ellas están incluidas en la página (www.geocities.com/fotobrusco) que este fotógrafo construyó como un simple pasatiempo.
Ahora, seguramente, esta nueva obra ingresará en algún concurso. Y quizás pueda darle a Brusco el premio internacional que acarició con “Agresión”, una foto en la que se ve a un niño que “por casualidad” -aclara- le pega una “patadita” al Papa, que por entonces visitaba la Argentina.

No hacemos otra cosa que reflejar la realidad

Por Javier Brusco
Reportero de Hoy
Sería de necios ocultar que fue la simple casualidad la que me colocó frente a esa desgraciada situación que, quizás porque es lo que hago todos los días, sólo atiné a registrar con mi máquina. Fue la primera reacción que tuve, instintiva, podría decirse, pero fue así. De inmediato se acercó un montón de gente y las cosas ya habían cambiado. El hombre estaba en una camilla y el Twingo seguía ahí, como en segundo plano.
Consideré oportuno entonces tomarle algunas fotografías para mostrar cómo se había quemado; pero cuando me acerqué descubrí que en su interior había otro bidón con nafta y que podía estallar. Entonces me alejé, reflexioné sobre todo lo que había vivido en un par de segundos y luego de varios minutos alguien me dijo que era un ex legislador que estaba reclamando algo...
Comprendí de inmediato que tuve la suerte o la desgracia de estar en ese lugar. Y recordé que este trabajo es así y que uno nunca sabe lo que puede llegar a encontrar. Por eso siempre decimos que hay que salir con la misma predisposición a hacer un bache que un policial. Un partido de primera que uno de la liga, ya que la nota puede estar ahí, a la vuelta de la esquina. En este oficio uno ve cosas terribles y hasta siente la impotencia de no poder ayudar. Es más, muchas veces los sentimientos se debaten entre la sensación de poder mostrar lo que pasa y la amargura de ser testigos del dolor de quienes han sufrido una situación desgraciada. Como, lamentablemente, ocurrió en este caso que me tocó vivir a mí.

De Arma sobrevive gracias a un respirador artificial

El ex senador Manuel de Arma, que el martes último intentó quitarse la vida prendiéndose fuego frente a la Gobernación, sobrevivía al cierre de la presente edición merced a la asistencia respiratoria artificial que recibía en la Sala de Terapia Intensiva del Pabellón de Quemados del Policlínico San Martín.
El cuadro ya crítico del ex legislador se complicó durante las últimas horas de anteayer, cuando sufrió un marcado deterioro en la función respiratoria, lo que llevó a que se descompensara. Los médicos que lo atienden acudieron a la respiración asistida para mantenerlo vivo, pese a lo cual el último parte indicó que su situación “es muy grave”.
Ricardo Maffei, director asociado de ese hospital platense, informó que en las últimas horas “se produjo un deterioro de la salud del paciente”, al tiempo que advirtió que su situación “es compleja ya que al tener el 70 por ciento del cuerpo quemado, está expuesto a todo tipo de infecciones”. No obstante, el facultativo comentó que De Arma, quien padece problemas cardíacos, una insuficiencia renal y diabetes, “está compensado, estable dentro de su gravedad y con una buena frecuencia cardíaca”.
Se destacó además que en el caso de que De Arma logre salir del duro trance que atraviesa, su recuperación será muy lenta, debido a que tiene la mayor parte de su cuerpo expuesta a cualquier tipo de agresión, y a que desarrolla una constante pérdida de líquidos.
A pesar del cuadro crítico, anoche el paciente seguía compensado.

El perfil del ex legislador

Son muchas las anécdotas que demuestran que Manuel de Arma no fue un legislador más. Siempre polémico, el dirigente de Merlo se caracterizó en su paso por la Cámara alta bonaerense por dejar su sello inconfundible en cada una de sus propuestas e intervenciones.
Protagonista de los hechos más controvertidos de que se tenga memoria en la Legislatura provincial, De Arma mantenía en su despacho de legislador un cuadro con su prontuario policial. Claro que allí figuraban básicamente las fechas en las que había sido detenido por participar de marchas o protestas.
Quienes lo conocen y lo acompañaron durante su gestión, aseguran que ese cuadro servía para mantener viva su militancia.
Cuando a fines de los ‘80 promediaba su gestión legislativa, De Arma comenzó a soñar con unir
-ideológicamente- al PJ y a la UCR. Fue entonces cuando abrió en Merlo un comité llamado Juan Perón, y una unidad básica denominada Hipólito Yrigoyen.
Otra sorpresiva aparición del ex senador radical se produjo cuando salió por todos los medios de comunicación a denunciar que Mirtha Legrand cobraba a quienes asistían a sus promocionados almuerzos televisivos. No menos controvertidas fueron sus iniciativas para legalizar la prostitución y el juego clandestino en la provincia.


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