Hacía
calor...Las heladeras estaban vacías y en las cámaras
de refrigeración sólo había unos pocos kilos
de carne y algunas docenas de chorizos.
Se trataba de un panorama desolador. Las persianas estaban bajas y
dentro del predio, tan sólo había un puñado de
empleados, con sus delantales y gorros blancos, enarbolaban una consigna
crucial a sus vidas: resistir el cierre de la empresa.
Se trató de otra triste historia de esta Argentina que, llena
de sorpresas y desencantos, nos dispara a menudo.
El frigorícico "El Tolosano" había sido tomado
por sus trabajadores impulsados por la necesidad de no perder
sus empleos... no caer en las sombras de la desocupación. |
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